“UNA CONVERSACION INOLVIDABLE” con el profesor Carlos Mckinney

DESDE ORLANDO PARA EL MUNDO
Por JESUS RAMON BAEZ COSTE

JESUSBAEZCOSTE57@GMAIL.COM

Una de las cosas que me lleno de mucho orgullo y satisfacción en este viaje a mi pequeño terruño, fue en ese día 4 de Diciembre del 2017, cuando siendo las 10.30 AM, me presente en casa del gran maestro, profesor de varias generaciones, un gran deportista, excelente munícipe, gran padre de familia, amigo integro, un gran esposo, y gran consejero, al ver su rostro un poco triste, sentado en su sillón reclinable, en ese momento, leía con dificultad un periódico del día, precisamente en la sección de deportes.
Cuando dona Yolanda conduciéndome hasta donde se encontraba, me anuncio como la llegada de un príncipe, donde el rey, cuando menciono mi nombre su rostro automáticamente cambio, por una sonrisa interminable, porque entendía que había llegado alguien que le pondría interés a lo que él quería expresar, luego de otorgarle mi mas reciente libro, mi vida en la prisión el cual observo detenidamente formulándome la pregunta que todos hacen ¿y, tu estuviste preso? A lo que le respondique no que es el titulo de la una novela de un gran amigo deportista, que jugo muchos años amateurs, y que estuvo presos por muchos anos en los Estados Unidos, a lo que se sorprendió, porque este muchacho jugo para el bajo su tutela. Así también formulándome una serie de preguntas. Qué imprenta lo hizo. ¿Cuánto me costó? Para concluir expresándome que su hijo Pablito tiene todo el material de un libro de su autoría para su impresión.
Así, iniciamos nuestra conversación, hasta llegar a su terreno, su pasión por el beisbol, iniciándome una anécdota sobre un jugador que, en un encuentro, este jugador estando a la defensa estaba muy entretenido mirando las damas fanáticas en el play y se quitaba su gorra para pasarse sus dedos por una copiosa melena a lo Sandro de América, en ese instante dieron un batazo que paso subando por su cabeza que por poco le hace un cerquillo, perdiendo el encuentro ese día. Muy pensativo, me dijo sobre ese mismo jugador que en una ocasión perdiendo un juego en el octavo inning, con un corredor en la inicial, dio las instrucciones para que este se sacrificara con un toque, al primer lanzamiento lo dejo pasar, pidiendo un tiempo para que su asistente les diera las instrucciones directamente, a lo que al siguiente lanzamiento la desapareció por encima de la pared para un cuadrangular, el profesor incomodo por haber violado sus instrucciones lo sustituyo por un jugador emergente, y fue hablar con el jugador que se mantenía muy contento por la hazaña realizada, cuando el profesor le pregunto, por que no tocaste? A lo que este le respondió Mckinney no soy musico, solo le quedo reírse por esta respuesta. En ese instante cuando disfrutaba de esta anécdota interviene dona Yolanda, que a pesar de los anos conserva su belleza, su amabilidad inconfundible, su compañera de toda su vida la madre de Arelis(epd) Rosario, Pablito, y Linette, para decirme que el café esta sobre la mesa.
Pero el profesor estaba conectado y anécdotas tras anécdotas, las iba narrando, con una cara de satisfacción, que mas bien era como un medicamento que levantaba su animo y la adrenalina se disparaba a su máxima expresión. Dona Yolanda con su paciencia me decía, no te lleve que el no le da chance para que el otro hable, a lo que respondí con una sonrisa, y le agregue que me gusta conocer de estas cosas. Ahí mismo el profesor sin poner mucha importancia a lo expresado por su compañera ripostó diciéndome mira yo no fui el manager de la selección nacional de beisbol del país, por que muchos se opusieron y dijeron que el no era de Bani, sino de San Cristóbal, y fue sustituido por Viruta Pichardo. También agrego que hubo muchas personas ingratas, que hablaban mal de su persona, ahí mismo le note un cambio en el metal de voz, que se quería apagar ,con la intención en dejar salir algunas lágrimas, pero mi agilidad solo atine para elevar su ego , no dejar caer su ánimo le dije mire profesor si usted hubiese sido el manager de los yankees en esta temporada usted no pierde esos jueguitos que perdieron, y la oportunidad de ir a Serie Mundial, ahí mismo sonrió y se llenó de satisfacción al escuchar esto. Así transcurrieron las horas, y la sonrisa y el brillo de sus ojos parecían las de un niño cuando le entregan un juguete, quería seguir abundando sobre las historias de ese beisbol romántico inter regional que tanta pasión arrastraba en ese entonces. Cuando me disponía a partir me dijo tengo tantas cosas que hablar sobre esos tiempos, y me dijo mira en una ocasión prepare una jugada con Luis Ma. Pimentel y con Rene Doménech, que le hicieron out en la segunda y en tercera a dos tremendos jugadores como Oscar Matos, y Demetrio Pérez, que cuando se acabo el inning el arbitro principal, un moreno que le decían Tuti, se acerco y le dijo Mckinney te felicito tu eres un zorro viejo.
La mañana avanzaba, y el profesor seguía encantado, pero llego el triste momento de tener que partir, y solo, bajo la cabeza como desaprobando para que no me fuera, y dona Yolanda atino a decirme un poco bajo casi a mis oídos, que el no habla con nadie, pero que conmigo era una cosa especial, y se deleitaba se transformaba, lo que me dio mucha satisfacción que a través de mi persona, logre un gran momento con mi profesor y que siempre llevare esta gran conversación inolvidable, en lo más profundo de mi corazón, gracias profesor Mckinney por este bonito día que me dio la oportunidad en tenerlo y conocerlo un poco más.

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