Feminicidio y descomposición

  • Mi Ventana Óptica

    Por Alejandro Almánzar

    Los asesinatos de mujeres no tienen justificación, pero sí, explicación. Empezando por la descomposición familiar, donde los hijos no tienen orientación alguna, y en los hogares impera la violencia de ambos sexos. 

    No es invento, crecí en Los Mina, allí conocí del drama que vivían amigos, porque sus esposas, por el simple hecho de este cambiar el cheque que se ganaba con su trabajo, al llegar a la casa, recibía una golpiza, que lo enviaba al hospital.

    Esos casos se quedaban entre ellos por muchas razones, el hombre no quería matar a su compañera, porque la quería, o por apego a sus hijos, además, se avergonzaba denunciar haber sido agredido por una mujer.

    Algunas, usaban métodos crueles para castigarlos, por llegar tarde a casa, o porque se tomaron unos tragos con amigos. Recuerdo una, que mantenía en su casa una (tabla con clavos), para golpear al esposo, cuando este no obedecía sus órdenes.

    En los medios de comunicación se presenta al hombre como único violento, cuando en realidad, nadie sabe, quién practica más violencia en el hogar, si el hombre, o la mujer, que aún sintiéndose amenazada continúa al lado del verdugo.  

    Alegan hacerlo por los hijos, sin pensar, que cuando las matan, estos quedan en peor desamparo. Pero es, que la mujer se ha dedicado a competir con el machismo, desafiándolo, y este para mostrar su superioridad o inferioridad, decide matarla.

    Bajo ninguna circunstancia, justifico a esos cobardes, que en lugar de separarse de ellas, las asesinan. La mujer tampoco recibe orientación familiar, para que al sentirse amenazada, busque su protección, y de la autoridad competente.

    Ante esta espiral criminal contra la mujer, la familia debe reflexionar, para detener en los hogares la violencia de padres hacia hijos, como de hermanos mayores hacia los menores, y terminar con la sumisión de las niñas ante los varones.

    El Estado nada puede hacer frente al feminicidio, sin que la familia sea parte de la discusión. Esta, como base de la sociedad, tiene la solución del problema, pues no es verdad, que con decisiones administrativas del gobierno eso se detiene.

    Es como buscar la fiebre en la sábana, pues cuando estos se proponen matarlas, generalmente ya tienen planificado suicidarse. Sólo van a las cárceles, quienes la mataron por un arranque de rabia, de lo que tarde se arrepienten.

    Para poner fin al feminicidio, no puede ser sobre la retorica de la “igualdad”, porque la realidad es, que somos diferentes. Esto debe hacerse en base al respeto mutuo, bajo el entendido de que un sexo es complemento del otro.

    Que la diferencia sexual no es sinónimo de superioridad, ni de inferioridad. Crear la conciencia, de que ellas merecen respeto y consideración, de quienes venimos de sus vientres, sin importar que un día decidan terminar una relación que ya no desean.

    Para que haya una pareja, tienen que haber dos, y cuando uno de ellos renuncia a esta, debe ponérsele fin de la mejor manera, porque más para adelante vive gente, y hasta mejores vecinos, y vecinas.

    Iglesias, Juntas de Vecinos, Clubes, Sociedad Civil, e instituciones estatales, deben trabajar con la familia, para terminar esa tragedia, que ya se convierte en epidemia. El Feminicidio es una combinación de machismo y feminismo, que trae dolor y orfandad.

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