El Día del Jefe

Por Marino  Chalas (Cedeno)

El pasado 24 de Octubre en el Rep. Dominicana se celebró el día de San Rafael con diferentes actos y fiestas religiosas que siguen los católicos y los que se dedican a la santería, es decir, con misas, rezos, veladas, noches de velas, en fin, de variadas formas, pero también el 24 de Octubre es el día del nacimiento de un hombre que marcó la historia dominicana de una manera imborrable, el hecho de que haya sido imborrable no quiere decir que fue para bien de la sociedad y el Estado Dominicano.

Un 24 de Octubre nace Rafael Leónidas Trujillo Molina en el año 1891, y muere asesinado, ejecutado por un grupo de hombres de su entorno político y militar. Trujillo tuvo una vida de 70 años, prácticamente murió en pleno ejercicio de su vida, sin embargo, 70 años que fueron de total abundancia con respecto a su vida útil en materia productiva.

A Trujillo no se le conoció estudios de profundidad, es decir, grados académicos universitarios, pero sí se sabe que estudió en su niñez y en la adolescencia en las escuelitas de la época en San Cristóbal, su tierra natal, para aquellos tiempos no existían planteles escolares en los pueblos como hoy en día, sino que los niños y niñas recibían el pan de la enseñanza en casas de familias que hacían de escuelas públicas y también de carácter privado, por personas voluntarias que servían de maestros y maestras. Rafael fue luego enviado a la ciudad de Santo Domingo donde ingresa a un colegio o escuela en la Capital dominicana que sí contaba con planteles y educación pública y privada.

No se sabe si aún logró el grado de bachiller, la creencia que siempre tuvo la población fue que Trujillo era una persona que no había estudiado.

Trujillo Molina formó parte de una familia compuesta de sus padres y nueve hijos e hijas, tías y tíos como toda familia normal.
Trujillo lleva en sus genes la negritud directa, ya que su abuela materna era descendiente de haitianos. Debido a que la parte oriental de la isla la hispaniola o Santo Domingo fue invadida y ocupada por los haitianos en el año 1822 hasta que fueron echados del territorio oriental de la isla 22 años después en 1844, con la revolución independentista que dio lugar al nacimiento de la República Dominicana, periodo en el cual muchos descendientes de españoles y nativos se mesclaron voluntaria o involuntariamente con los haitianos dando lugar a un cruce de razas.

Trujillo siempre quiso distanciarse de su herencia genética haitiana. Se sabe que para el año 1937, ya presidente de la Republica para entonces, ordenó la expulsión de todos los haitianos que se encontrasen dentro del territorio nacional originando con ello que se desatara una gigantesca ola de persecución, encarcelamiento, ejecución por la guardia nacional y por civiles fanáticos del régimen.

Se estima que murieron entre 12 mil a 17mil haitianos, familias entera fueron diezmada hasta su completa expulsión o asesinadas. Muchos historiadores hablan de un número de muertos de hasta 37 mil personas, también murieron dominicanos que fueron confundidos con haitianos debido a su color de piel, ya que muchos dominicanos bajo pánico no podían contestar correctamente la prueba que los militares trujillistas usaban para distinguir quién era haitiano y quien era dominicano. Ellos usaban la palabra “perejil” debido a su difícil y casi imposible pronunciación en el leguaje haitiano.
Trujillo empezó a trabajar como empleado público muy joven como telegrafista en San Cristóbal y luego en la oficina de telegrafía de Baní. También trabajó en la Capital donde se vio envuelto en un robo de dinero de la oficina de telegrafía por lo que fue acusado ante la justicia.
También trabajó como pesador cañero en los ingenios, y luego como guardia campestre del ingenio (guarda campo), es desde esa posición que consigue solicitar ingreso a la recién creada Guardia Nacional Dominicana por la ocupación militar de Los Estados Unidos de América que gobierna la Nación desde 1916 hasta 1924. En 1918 es llamado a la Guardia Nacional Dominicana y es ingresado como segundo teniente, Trujillo fue visto con don de mando por un capitán de las fuerzas militares de Estados Unidos cosa que le ayudó a su ingreso con el mencionado rango y a su rápido ascenso militar hasta dirigir la Guardia Nacional Dominicana en muy poco tiempo.

Los Estados Unidos se retiran militarmente de la Republica en 1924 y se queda como presidente el señor Horacio Vásquez con un mandato de cuatro años(1924-1928), pero Horacio quiso quedarse en el puesto por más tiempo promoviendo una extensión del periodo presidencial de dos años a través del Congreso Dominicano, lo que provocó una rebelión que se originó en Santiago de los Caballeros encabezada por Rafael Estrella Ureña, mientras crece el movimiento opositor se convoca a elecciones para el año 1930 al mismo tiempo que el comandante de la Guardia Nacional, Rafael Trujillo Molina finge hacer el trabajo político para Rafael Estrella Ureña a nivel nacional, sin embargo, solo era una estrategia engañosa. Trujillo se postula a la presidencia en los últimos momentos y sale vencedor aprovechando la crisis política que atravesaba el País y sorprendiendo al propio Rafael Estrella Ureña.

Toma posesión en 1930 y en 1931 funda el Partido Dominicano. Con este instrumento político empezó su trama de gobierno represivo hasta que desaparece por completo la oposición política y realiza un reinado de terror y sumisión que duró 31 años. Los muertos a lo largo de su mandato nunca se han contabilizado pero se estima que asesinó y desapareció centenares de decenas de hombres y mujeres a lo largo de la dictadura más sangrienta y temible que haya conocido la Republica Dominicana y la Región.
Trujillo fue asesinado un 31 de Mayo de 1961 por un grupo de personas civiles y militares de su entorno político que asqueado y cansados de tantas humillaciones, violaciones incluso a sus propias familias, las incesantes violaciones a los derechos humanos, y los constantes asesinatos y desapariciones de los desafectos del régimen, se organizaron secretamente para poner fin a la oprobiosa dictadura que ya indignaba hasta a sus propios colaboradores, a la propia iglesia Católica que se hizo cómplice del régimen durante muchos años, el mismo Estados Unidos que le dio soporte y le mantuvo el apoyo al igual que lo hizo con otras dictaduras de América Latina, también lo abandonó.

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